La realidad económica venezolana y la Economía Social de Mercado (Parte I)

Por Homero Pérez Aranaga

Lionel Robbins, el gran economista ingles, afirmaba que el buen economista debe ser ante todo un conocedor de la historia de su entorno, tener amplios conocimientos de sociología, psicología, geografía y “ saber algo“ de la ciencia económica.

Lo que Lionel Robbins expresaba, es que la economía como expresión dinámica de la vida, está profundamente interrelacionada con la política, la institucionalidad, la psicología, la historia y la cultura de una Nación. El hecho económico no es estático, ni aislado, el contiene y expresa la integralidad del ser humano como individuo y también parte vital de la vida social, ya que el proceso económico constituye el conjunto de decisiones y acciones que los seres humanos generamos para producir, distribuir y consumir los bienes y servicios que satisfacen las necesidades en  el  contexto de carestías múltiples y recursos relativamente escasos.

Este proceso económico, implica la participación activa de los ciudadanos, las empresas, organismos del Estado y las instituciones de la Nación en la elaboración, promoción y  puesta en acción de la política económica como expresión de valores aspectos sociológicos, psicológicos, culturales, objetivos estratégicos, leyes, directrices y elementos de promoción y regulación para darle viabilidad a el proceso de producción, distribución y consumo de bienes y servicios en una sociedad. Tomando, además muy en cuenta variables económicas como la política fiscal y tributaria, presupuestaria, monetaria y comercial, a nivel interno del país y en las relaciones económicas internacionales.

En este contexto conceptual, al analizar la dinámica de la realidad económica venezolana, debemos afirmar que el gran punto de inflexión en el proceso económico venezolano ocurre en la década de los años veinte del siglo XX. En 1922, con el famoso Reventón de los Barrosos, en la Costa Oriental del Lago del Estado Zulia, comienza en firme la era petrolera en Venezuela con sus tremendos impactos e influencia económica, política, institucional, social y cultural.

Arturo Uslar Pietri, en su discurso de incorporación a la Academia de Ciencias Políticas y Sociales en 1955, afirma que  “Venezuela en 1922 tenía apenas 2.800.000 habitantes, con una sola ciudad con más de 100.000 personas, con sus regiones incomunicadas. De Caracas a Barquisimeto o Maracaibo se iba por mar. El presupuesto de gasto alcanzaba a 72 millones de  bolívares y el Situado Constitucional apenas sobrepasaba los 5 millones de bolívares”.

Es así como a partir de 1922, comienza un incremento sostenido en el tiempo de la producción petrolera y en consecuencia de los ingresos fiscales que percibe el Estado Venezolano, por concepto de la renta que proporciona ese bien milagroso que es el petróleo.  Según Arturo Uslar Pietri, en 1921 se produjeron poco menos de 5.000 barriles diarios.  En 1931- 321.000 B/D, en 1941- 625.000 B/D, en 1951- 1.700.000 B/D, o sea 340 veces más la producción de 1921, llegándose en los años posteriores a 1958 a producir más de 3.000.000 B/D y en la actualidad un promedio de 2.000.000 B/D.

Este fabuloso bien, el petróleo, permite que el gasto público, según expresa Arturo Uslar Pietri, crezca también a un ritmo impresionante.  De 59 millones anuales promedios entre 1911-1920 pasa a 2433 millones en 1953-1954, a las cifras fantasmales de gasto público globales en la actualidad.

Las consecuencias políticas, económicas, sociales, institucionales y culturales de este terremoto existencial que ha sido el petróleo en la vida venezolana son tremendas, sobre todo al interaccionar la inmensa renta petrolera en poder del Estado, no de la sociedad, con el hipercentralismo político, administrativo y fiscal, creándose el Petro Estado centralista, el cual ha ejercido durante casi un siglo, a través de un capitalismo hegemónico de Estado, un control autoritario y de tiranía fiscal de los impuestos que genera el petróleo y el resto de las actividades económicas(impuesto sobre la renta, el iva y otros), que son impuestos nacionales a excepción de los impuestos municipales que son exiguos en comparación con los impuestos mencionados, controlados férreamente por el poder central.

La dinámica integración del Petro Estado con el centralismo político, administrativo y la tiranía fiscal, generan una realidad donde la sociedad civil y los ciudadanos quedan como simples vasallos del gran señor feudal que es el Estado Venezolanos y los gobiernos de turno.  Esta situación de vasallaje de los ciudadanos y la sociedad civil frente al Petro Estado centralista genera consecuencias gravísimas para el destino del país, incluso para la supervivencia democrática.  La dependencia casi absoluta del proceso económico, la vida universitaria, el comercio, la vida cultural, del Estado centralista y la discrecionalidad  de su burocracia, amenaza con destruir las posibilidades de ciudadanos y de una sociedad próspera y autónoma y nos condena al deprimente espectáculo del empobrecimiento creciente, la castración y humillación del ciudadano y la sociedad civil ante el poder arrogante y atropellante del estado hepercentralista y la red de privilegios y corrupción que promueve y ampara el modelo centralista.

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Un comentario para “La realidad económica venezolana y la Economía Social de Mercado (Parte I)”

  • leorincon:

    Excelente artìculo, diagnòstico exacto de la situaciòn politica, economica y social de Venezuela,esperamos la parte dos, para emitir un comentario sobre tan interesantes aspectos cubiertos en esta entrega, aprovenchando la oportunidad para agradecerles sus importantes aportes
    a la informaciòn y formaciòn dequienes los seguimos.-

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